Mujer aplicándose crema hidratante en el rostro para cuidar la piel seca o deshidratada

Piel seca o deshidratada: cómo distinguirlas en el espejo

La piel seca es un tipo de piel al que le faltan lípidos; la deshidratada es un estado pasajero en el que falta agua y puede tenerlo cualquier piel, también la grasa. Te explico cómo distinguirlas en el espejo y qué cambiar en tu rutina en cada caso.

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Lo esencial:

  • Saber si tienes la piel seca o deshidratada cambia tu rutina, porque a la piel seca le faltan grasas y a la deshidratada le falta agua.
  • La piel seca es un tipo de piel y casi no brilla, mientras que la deshidratada es un estado pasajero que puede tener cualquier piel, incluida la grasa, y suele combinar brillos con tirantez.
  • Si la sequedad pica, se agrieta, se enrojece o no mejora después de unas semanas cuidándola bien, toca consultar con el dermatólogo.

Te pones la crema por la mañana, a media tarde notas la cara tirante y, cuando te miras en el espejo del baño de la oficina, resulta que la zona T brilla. ¿Seca o grasa? Pues puede que ninguna de las dos cosas sea el problema principal. Distinguir entre piel seca o deshidratada es de las dudas que más me planteáis, y tiene sentido, porque se parecen mucho a simple vista pero no se cuidan igual.

Te cuento qué pistas mirar en el espejo, qué hay detrás de cada una y qué cambiaría yo en tu rutina según lo que veas, también si tu piel es grasa o madura.

«A la piel seca le falta grasa y a la deshidratada le falta agua: por eso no se arreglan con la misma crema.»

¿Qué diferencia hay entre piel seca o deshidratada?

La piel seca es un tipo de piel que produce poco sebo, es decir, poca grasa natural, y por eso su barrera cutánea, la capa que retiene el agua y frena las agresiones de fuera, tiene menos lípidos para protegerse. Es algo con lo que se nace o que aparece con la edad, y se cuida de forma continua.

La piel deshidratada, en cambio, es un estado. Le falta agua en las capas más superficiales y puede pasarle a cualquier piel en un momento concreto, como en invierno con la calefacción, después de un verano de sol y piscina o cuando te has pasado con los exfoliantes. Por eso una piel grasa puede estar deshidratada, y una piel seca también puede estarlo a la vez, que es cuando más incómoda se siente.

Pistas que puedes ver en el espejo

La forma más sencilla de distinguirlas es observar la piel limpia, sin nada puesto, unas horas después de lavarla. Fíjate en estas señales:

  • Tirantez: aparece en las dos, pero en la piel seca es constante y en la deshidratada va y viene, sobre todo después de lavarte la cara o en ambientes con aire acondicionado.
  • Descamación: la piel seca suele tener pequeñas escamas o zonas ásperas, sobre todo en mejillas y alrededor de la nariz. En la deshidratada la textura se nota más apagada que descamada.
  • Brillos con sensación de sequedad: si brillas en la zona T y aun así notas la cara tirante, casi seguro que es deshidratación. La piel seca de verdad casi no brilla.
  • Líneas finas que aparecen y desaparecen: si al sonreír o al pellizcar suavemente la mejilla salen muchas líneas finitas que se borran al hidratar, es falta de agua. Las arrugas marcadas que siguen ahí después de la crema son otra cosa.
  • El maquillaje: en la piel deshidratada la base se cuartea a las pocas horas; en la seca se agarra a las zonas ásperas desde el primer momento.

Después de tantos años mirando pieles de cerca, la pista que menos falla es esa mezcla de brillo y tirantez, porque es la que más confunde y la que lleva a muchas a quitarse la crema justo cuando más la necesitan.

Tabla comparativa de señales, causas y qué usar

Esta tabla te sirve para ubicar tu piel de un vistazo y saber por qué textura e ingredientes empezar:

Piel secaPiel deshidratada
Qué le faltaLípidos (grasa)Agua
SeñalesTirantez constante, descamación, aspereza, pocos brillosTirantez intermitente, brillos, líneas finas que se borran, tono apagado
Causas habitualesGenética, edad, cambios hormonalesClima, calefacción, sol, limpiadores agresivos, exceso de exfoliación
TexturasCremas ricas, bálsamos, aceitesSérums, geles y fluidos ligeros
IngredientesCeramidas, escualano, manteca de karité, aceite de jojobaGlicerina, ácido hialurónico, pantenol, aloe vera

Qué cambiar en tu rutina si tienes la piel seca

La piel seca necesita que le devuelvas los lípidos que no fabrica, así que el cambio principal está en la crema. Busca texturas ricas con ceramidas, escualano o manteca de karité (en la etiqueta aparece como Butyrospermum Parkii Butter), y deja los limpiadores espumosos para pasarte a leches, bálsamos o aceites limpiadores.

La American Academy of Dermatology recomienda duchas de cinco a diez minutos con agua templada y aplicar la crema con la piel todavía húmeda, porque así retiene mejor el agua. También aconseja evitar productos con alcohol y perfume, que en una piel seca pican y resecan más.

Consejo: si usas retinol, no lo abandones, pero baja la frecuencia en las épocas de más sequedad y acompáñalo de una buena hidratante, como explico en la guía para usar el retinol sin miedo y sin irritaciones.

Qué cambiar si tu piel está deshidratada

La piel deshidratada necesita agua y algo que la retenga. Los humectantes, ingredientes que atraen el agua hacia la piel, como la glicerina o el ácido hialurónico (en el INCI suele aparecer como Sodium Hyaluronate), son tu punto de partida en forma de sérum, y encima, una crema que selle esa hidratación.

Además de añadir, revisa qué estás quitando. Un limpiador que deja la cara chirriando, exfoliar varias veces por semana o dormir con la calefacción a tope son las causas más habituales, y algunas aparecen entre los hábitos diarios que dañan la piel sin que lo notes. Cuando corriges eso, la deshidratación suele mejorar en pocas semanas.

Si tu piel es grasa y está deshidratada

Es el caso más frustrante, porque la tentación es secar más la piel para quitar el brillo, y eso empeora la tirantez. Mantén un limpiador suave, usa un sérum hidratante ligero y una crema en gel o fluida sin aceites pesados. La niacinamida encaja muy bien aquí porque ayuda a la barrera cutánea y a regular el sebo; tienes las dosis y combinaciones en la entrada sobre niacinamida para piel grasa.

Si tu piel es madura

Con los años la piel produce menos sebo y retiene peor el agua, así que es habitual que la piel madura sea seca y esté deshidratada a la vez. Aquí funciona la suma de capas: sérum humectante primero y después una crema rica con ceramidas o escualano. Las líneas finas que se marcan por la tarde y se suavizan al hidratar te dicen que vas por buen camino, aunque las arrugas de expresión no van a desaparecer con ninguna crema, y no pasa nada.

¿Cuándo conviene consultar con el dermatólogo?

Conviene pedir cita con el dermatólogo cuando la sequedad no mejora después de unas semanas con una rutina suave y bien hidratada, o cuando algún producto te escuece o te irrita. También si notas picor intenso, grietas que sangran, placas rojas o descamación gruesa, porque la sequedad puede formar parte de problemas como la dermatitis atópica o la psoriasis, que necesitan diagnóstico y tratamiento médico. Lo mismo si las rojeces no se van, porque podría tratarse de rosácea.

Preguntas rápidas que me hacéis mucho

¿Se puede tener la piel seca y deshidratada a la vez?

Sí, y es bastante común, sobre todo en invierno y en pieles maduras. En ese caso necesitas un humectante para el agua y una crema rica en lípidos para la grasa.

¿Beber más agua quita la deshidratación de la piel?

Beber agua es necesario para tu salud, pero la deshidratación de la piel tiene más que ver con el clima, la limpieza y el estado de la barrera cutánea. Por eso se corrige sobre todo desde la rutina.

¿La piel grasa necesita crema hidratante?

Sí, porque el sebo no sustituye al agua. Basta con una textura ligera en gel o fluida que no deje sensación pesada.

Empieza por mirarte bien

Antes de comprar nada, obsérvate unos días con la piel limpia y apunta cuándo te tira y dónde brillas, porque esa observación te ahorra muchos productos equivocados. Con ese dato, ajusta un solo paso, el limpiador o la crema, y dale dos o tres semanas antes de cambiar otra cosa. Si lo tuyo es la deshidratación, te ayudará conocer los ingredientes hidratantes que van más allá del ácido hialurónico.